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¿Cómo debe votar un católico?

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elections Los principios “no negociables” para guiar la participación en la vida política: defensa de la vida, el derecho de los padres a educar libremente a sus hijos y defensa de la familia natural.  Este domingo 24 de mayo los españoles están convocados acudirán a votar a aquellos que tienen que representarles. Muchos de estos ciudadanos se consideran y manifiestan católicos y, por esta razón, es necesario que tengan en cuenta si el partido al que van a apoyar respeta los principios antes de depositar su voto en la urna. El Concilio Vaticano II recuerda que “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política”, pero también que esa participación en política no puede desligarse de los principios propios de la conciencia cristiana. Benedicto XVI enunció una serie de pilares que deben guiar la conducta de todo católico que realmente quiera seguir la doctrina de la Iglesia a la hora de participar en la vida política, aunque sea para elegir un representante. Estos patrones de conducta propuestos por el Papa Emérito son los llamados “principios no negociables”: -El respeto a la dignidad de la vida humana, desde el momento de la fecundación hasta la muerte natural. -La educación en libertad y, por tanto, el primado de los padres en la educación de sus hijos. -El bien del matrimonio y la familia, y las leyes que custodian estas realidades. -La justicia social y la atención a la falta de trabajo y al empobrecimiento. El derecho a la vida, a educar libremente a los hijos, defender el matrimonio y la familia natural y la atención a los más desfavorecidos son los principios no negociables que un católico debe tener en cuenta antes de ir a votar este domingo. Elegir como representante al candidato de un partido que ataque alguno de estos principios, aunque se considere el mal menor, sería una incoherencia. Así lo sostiene la Congregación para la Doctrina de la Fe en una nota doctrinal sobre la conducta de los católicos en la vida política.  En el documento se afirma la existencia de “exigencias éticas fundamentales a las que un católico no puede renunciar” ni aunque sea para apoyar políticamente a los que parecen tener un mayor “compromiso social con los más desfavorecidos”. Asimismo, la Iglesia plantea a sus fieles que no pueden tener “dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida “secular”, en la que se encuadraría el compromiso político”. El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe menciona específicamente la imposibilidad de votar a aquellos partidos que defiendan o toleren de cualquier forma “el aborto o la eutanasia”. Tampoco se puede apoyar a quienes promueven leyes que atacan a la familia a través del ataque al matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto. Algunos obispos españoles, con motivo de las elecciones, han escrito a los fieles de su diócesis para proporcionar una serie de criterios a la hora de acudir a las urnas. Es el caso del obispo de Soria, Gerardo Melgar Viciosa, que ha pedido a los católicos en una carta pastoral que no sucumban a la tentación del voto útil, sino que voten en conciencia y conforme a sus creencias. Los obispos andaluces, por su parte, firmaron un comunicado en el que realizaban un llamamiento “a cuidar el ejercicio del voto evitando la abstención, la obediencia a campañas demagógicas, la comodidad del voto rutinario, y el posible egoísmo de buscar el apoyo a los propios intereses personales, de grupo o de partido por encima del bien común”. La pregunta que surge tras leer estos principios es sin duda: ¿hay algún partido político en España al que un católico pueda votar en conciencia?

26 comentarios en “¿Cómo debe votar un católico?
  1. Pues miren lo que en otras diócesis se ha dicho al respecto: “Hay que buscar cauces de entendimiento y consenso”. Y un cuerno! La verdad no es consenso.

  2. Es decir, que el taradín a la taza, que escribe bajo nick: ” Dios me libre”, ni es católico, ni se aproxima con sus votos, más le valiera salir pitando para un monasterio cartujo.

    En fin, de lo suyo gasta.

  3. ¿De todo esto podría deducirse que peca gravemente quien votara a cualquier partido político que no cumpliera con los principios innegociables, aun en el caso de que supusiera un mal menor el hecho mismo de votarles?

  4. El pecado es una acción personal.
    El voto es una acción colectiva.
    Las leyes españolas están hechas y así debe ser para todos los españoles, sean o no católicos y no se puede pretender que quien no tiene conciencia católica siga los preceptos que los católicos aceptamos por nuestra propia voluntad.
    Si Dios mismo nos ha dado la libertad de negarle, ¿Quién somos nosotros para negar esa libertad a nadie?
    Los principios morales de una religión no pueden ser los que condicionen las leyes; esto es una democracia y no una teocracia.
    Por ejemplo, el hecho que yo como cristiano pueda considerar el divorcio un pecado y por lo tanto no me divorcie (con todo lo que eso implica, sobre luchar por que mi matrimonio vaya bien, entender y ponerme en el sitio de la pareja y sobre todo amarla, y por lo tanto casarme cuando todo eso esté muy claro) no implica que a mi vecino que no lo es se lo prohiba legalmente.
    A fin de cuentas, ningún delito (y al votar escogemos a quienes hacen las leyes y no a quienes nos dictan doctrina) se condona gracias al sacramento de la penitencia, por mucho dolor de corazón, propósito de enmienda, se le digan los pecados a un cura confesor y se cumpla la penitencia.
    A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, y no solo con los impuestos.

  5. Declaro que desde hace algunos lustros (20 o 25 años) cuando llega la ocasión de pasar por la urna, me siento como aquel vegetariano absoluto que cuando va a hacer la compra de alimentos le ofrecen una gran variedad de carnes procedentes de animales de variada especie. Pero solamente eso: CARNES. Estará imposibilitado de comprar nada pues no le ofrecen lo que busca y necesita.
    Al llegar el día de la urna hay una variada oferta de siglas de partidos para elegir una entre todas. Pero… ninguno de esos partidos cumple, ni por aproximación, las condiciones que pido y necesito que cumpla el partido que vaya a gobernar de alguna forma mi vida.
    ¿Qué hacer…? Lo del mal menor no me vale…. ¡por muy menor que sea, es un mal!
    ¿Cuando llegará el día en que tengamos algún partido político que se dedique a recoger los votos y atender de verdad las aspiraciones de vida de tantas personas de opciones CONSERVADORAS, inspiradas (¿por qué no?), en la doctrina del Evangelio que, al final de esta vida es la que más no va a valer, porque nos va a salvar para la vida eterna?
    ¡Saludos cordiales)

  6. Bueno, pues ya lo tienen.
    Ya han votado y como era de esperar VOX ha sacado menos votos que la Pantoja en un concierto punk.
    Y ya tienen lo que buscaban: la izquierda gobernará en toda España.
    ¿No querían aborto? Pues toma tres tazas.
    ¿Querían escuela católica? Pues toma acabarán los conciertos
    ¿No querían matrimonio gay? Pues ahora tendrán a los gays como consejeros de familia
    Y como estas todas.
    Es patético ver como tanta conciencia sirve para tan poco.
    ¡Allá ustedes! Se lo han ganado a pulso.

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